Nuestros principios educativos

Nuestros pedagogía

aprendizaje por descubrimiento

Nuestros Principios Educativos

La familia Hogar Montessori entiende la metodología Montessori como un estilo de vida, una forma de ser y de caminar hacia la adquisición de habilidades sociales, emocionales y cognitivas necesarias para gestionar la vida de manera eficaz y feliz.

Es un modo de actuar que reflejamos en todos nuestros espacios y personal, este parte del respeto, la confianza y el amor hacia los niños y los demás; Valora a cada ser humano como individuo único con sus potencialidades y habilidades.

Nuestra pedagogía se sustenta las siguientes directrices:

En el Hogar Montessori consideramos fundamental que todos los niños y niñas aprendan a respetar a sus compañeros y a todas las personas de su entorno para así poder respetarse a sí mismos.

Buscamos consolidar en ellos desde que entran a nuestro Hogar el sentimiento de pertinencia a una comunidad. Para lograrlo nos enfocamos en:

Hablar a los niños con dulzura, sin juzgar o alzar la voz. Escuchándolos y entendiendo siempre sus deseos y necesidades.

Responder a sus demandas o dudas desde el respeto, independientemente si estamos de acuerdo o en desacuerdo.

Validar siempre sus emociones, orientándolos hacia el auto control y expresión de estas.

Resolver conflictos de forma coherente y positiva. Creemos fielmente en que los niños aprenden de las consecuencias naturales de sus actos, orientados por una acompañamiento consciente y reflexivo en el proceso.

Aprendizaje por descubrimiento

La educación Montessori desarrolla personas capaces, responsables y con fuerte sentido de si mismos que los ayudan a prosperar en el mundo real.

En el Hogar Montessori entendemos que las personas aprendemos mejor mediante el contacto directo, la práctica y exploración de los sentidos que a través de la instrucción directa del adulto.

El aprendizaje vivencial es mucho más rico e importante en las edades tempranas. Los materiales manipulativos son tan importantes para la conexión de ambos hemisferios cerebrales que no deben ser nunca sustituidos.

A través del aprendizaje por descubrimiento nuestros niños y niñas toman conciencia de sus propias habilidades y dificultades y de la complejidad que conlleva la labor concreta. Por ende, al niño se le proporcionan horas de trabajo ininterrumpido para que este pueda a través de las repeticiones perfeccionar sus habilidades.

Solo será mediante la repetición, perseverancia y paciencia como conseguiremos automatizar una acción y, por tanto, consolidar, de manera significativa, un aprendizaje.

Independencia

En el Hogar Montessori vemos la independencia del niño como uno de los objetivos principales de la enseñanza, dentro de nuestro ambiente preparado el niño “se deja libre” sin ataduras o límites del adulto, para que este pueda experimentar por él mismo y trabajar de forma autónoma.

Es importante recalcar que con independencia nos referimos a que el niño sea el centro de su ambiente y aprendizaje, con el adulto como segundo plano o guía de su aprendizaje.

Uso de materiales Montessori

Los materiales que se encuentran en el ambiente preparado de preescolar y primero representan uno de los instrumentos más valiosos para llevar a cabo el proyecto educativo del Hogar Montessori.

Estos ayudan a nuestros alumnos y alumnas a llegar a un aprendizaje significativo de manera autónoma. A través de la experiencia sensorial concreta los niños y niñas pueden llegar a conceptos abstractos de manera natural, pues cada material cuenta con su propio control de error que les hacen ver al niño de manera sensorial en que se ha equivocado para que él lo corrija por sí solo.

La maestra guía de cada curso utiliza los materiales al programar actividades relacionándolos estrechamente con los objetivos que pretende alcanzar, el grado de autonomía que espera que logren los niños y su nivel de desarrollo sensorial y motriz.

Grupos de diferentes edades

Un aspecto muy relevante dentro del sistema Montessori y en nuestro Hogar, es que los ambientes acogen niños con diferentes edades teniendo en cuenta el desarrollo tanto físico como cognitivo en cada período.

Agrupar niños de diversas edades permite que los pequeños aprendan de los mayores y estos cuiden de los más pequeños. De esta manera se logra el sentido social y de cooperación, donde todos aprenden de todos.

Se logra una atmósfera de admiración y ayuda, donde los niños se enseñan entre ellos, reconocen las habilidades de los demás y colaboran por el bienestar del grupo. La combinación de trabajo individual, actividades en grupos pequeños y grupo grande introducen al niño a diferentes relaciones de aprendizaje y dinámicas interpersonales que los ayuda a desarrollar valiosas capacidades para las interacciones sociales en su entorno.

Profesor como guía y supervisor

Dentro del Hogar Montessori el profesor guía el aprendizaje de los alumnos evitando obstaculizar o limitar su proceso de autoeducación.

Las profesoras o guías están capacitadas en la metodología Montessori, para promover el aprendizaje individualizado, presentar materiales de acuerdo con las etapas y necesidades que van presentando los niños y para aportar información cuando sea necesario.

Ambiente preparado

En el Hogar Montessori damos mucha importancia al diseño y el orden en los ambientes. Gran parte del trabajo de nuestro equipo es especialmente conocer, evaluar y observar las necesidades evolutivas presentes en cada niño para poder crear un espacio de trabajo optimo y significativo donde los niños se sientan seguros y puedan trabajar de manera independiente.

Nuestros espacios reciben el nombre de “ambientes preparados” porque están pensados y especialmente diseñados partiendo de las necesidades del niño. El tamaño, el peso y la forma de todo lo que se presenta en el espacio se decide en base a las habilidades y etapas de desarrollo de los grupos, con el fin de promover su autoaprendizaje y desarrollo a través del ambiente.

Nuestros espacios son amplios, sencillos y cómodos para los niños y niñas, en estos se pueden mover con facilidad y sentirse seguros. El orden, el silencio y la luz natural buscan promover la tranquilidad, la concentración y el orden interno del niño.